¿Morada yo?

Texto de Mónica Rubio.
Si eres como yo, tal vez en algún momento pensaste que el Espíritu Santo era una manifestación esporádica en medio de ciertos momentos de profundidad, bien fuera en la iglesia o en otros ambientes donde se viviera la presencia de Dios.

Para muchos, el Espíritu Santo es una visita, un tiempo, un momento especial que no trasciende de determinadas situaciones, lugares y tiempos con Dios. Si les hablo con franqueza, yo me contaba entre esos muchos. Sin embargo, en algún momento de la vida me estrellé con este versículo: "¿No se dan cuenta de que son el templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en ustedes?"  1Cor 3:16 NBV.
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Por elemental que parezca, este versículo fue una revelación increíble para mi vida, fue una explosión de la voz de Dios que comenzó a transformarme de muchas maneras y me ayudó a conocerle de formas que antes no le había conocido. Sé que fue el mismo Espíritu el que me abrió los ojos a tan grande e importante verdad. Él mismo me llevó a entender que Él moraba dentro de mí.

Pero ¿cómo iba a ser esto posible? ¿yo morada del mismo Espíritu de Dios? ¿Con todas mis imperfecciones, falencias y demás deficiencias? Miles de preguntas y argumentos llegaron a mi cabeza al mismo tiempo. ¿Cómo un simple mortal puede llegar a ser casa de Dios? Sé que puede parecer increíble, pero es real, ¡el Espíritu Santo habita en mí y también en ti! y ¿sabes qué es lo mejor de todo? Que no necesitas hacer absolutamente nada para tener su presencia; Él no necesita nuestro esfuerzo y desgaste por tenerle. Él vive en ti porque tú aceptaste que Jesús es tu Señor y Él llegó a tu vida a causa de esa declaración de fe. No necesitas hacer cosas extrañas o ganarte el derecho de tenerlo, ¡Él ya vive en ti!, es tu guía, tu compañero, tu consejero y no es por nada que hayas hecho, es por Cristo que ya pagó el precio.
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Ahora que lo sabes o que lo has recordado, ¿no sientes que tu vida cobra un sentido diferente? Qué alegría saber que no estamos solos, que Papá envió al perfecto Consolador para vivir en nosotros, para acercarnos a Él, para llevarnos a ser más como Él. Es espectacular pensar que solo necesitamos entregarle nuestro ser y permitir que lo que somos esté rendido a sus pies y a su voluntad.

Ahora es momento de creer esta verdad y darle libertad al Espíritu para que puedas disfrutar de su presencia y experimentar todo lo que Él quiere enseñarte. Este año Sobredosis estará lleno de oportunidades para conocerle en profundidad y experimentar su presencia no como una visita sino como un fuego que proviene de tu interior transformando y llevándote a nuevos niveles de su amor. Es el tiempo de vivir una experiencia pneumadélica con Él, algo que nunca has vivido antes.
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Mónica es la autora del blog Mony Writes

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