La parábola del trigo y la cizaña

Jesús les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos puede compararse a un hombre que sembró buena semilla en su campo. Pero mientras los hombres dormían, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue. Cuando el trigo brotó y produjo grano, entonces apareció también la cizaña. Y los siervos del dueño fueron y le dijeron: «Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿Cómo, pues, tiene cizaña?». Él les dijo: «Un enemigo ha hecho esto». Y los siervos le dijeron*: «¿Quieres, pues, que vayamos y la recojamos?». Pero él dijo: «No, no sea que al recoger la cizaña, arranquéis el trigo junto con ella. Dejad que ambos crezcan juntos hasta la siega; y al tiempo de la siega diré a los segadores: “Recoged primero la cizaña y atadla en manojos para quemarla, pero el trigo recogedlo en mi granero”».
Mt. 13:24-30
A propósito de la parábola del trigo y en línea con el tema que hemos venido trabajando en nuestra escuela REVELAND, en relación con el Reino, debemos valorar y resaltar lo que nos propone esta historia contada por Jesús. Si bien es cierto que no podemos hacer doctrina de las parábolas que nuestro maestro compartió, es necesario ir más allá de las palabras para poder comprender esos “códigos” que él no dice, pero podemos descifrar.

Esta parábola nos involucra a cada uno de nosotros y nos describe como una buena semilla en un campo donde también crece una planta que no fue sembrada por el buen sembrador, que él mismo llama cizaña.
Cizaña:
Nombre femenino.
1. 1. Planta de tallo ramoso, hojas estrechas y espigas anchas y planas cuyos granos contienen un principio tóxico; crece espontáneamente en los sembrados y es muy difícil de extirpar."el trigal estaba lleno de cizaña".
2. 2. Cosa o persona que daña, perjudica o estropea aquellas otras entre las que surge o está.
Para no añadir a lo que ya se ha dicho, de muchas maneras, en nuestras master class y en los grupos REVELAND, quisiera resaltar algo que para mí ha sido importante en este tiempo que vivimos. No podemos olvidar que somos nosotros los elementos que Dios ha puesto en medio de muchos para que no se dejen llevar por la cizaña orgullosa; la cizaña nunca baja su cabeza porque no produce nigua fruto, se mantiene altiva. Nosotros somos trigo, y como tal tenemos unas características innegables que dan testimonio de nuestra naturaleza: nuestra cabeza se inclina cuando damos fruto (cuando hay fruto es donde se revela mayor humildad), cuando el viento del Espíritu sopla nos dejamos llevar fácilmente porque el peso del fruto permite que nos movamos con agilidad y sincronía, alumbramos y mostramos una realidad muy distinta a la que el mundo ofrece porque el mundo invita siempre a mantener la cabeza en alto y creer que cada cual tiene el control y la capacidad de manejar su propio destino.
Es por esta razón que nuestro compromiso de santidad, nuestro compromiso de arder en el fuego del espíritu frente a los demás y nuestro compromiso de dar fruto tienen que ser evidentes en todo lo que hacemos (todo como para Dios y no para los Hombres).

Seamos como el trigo y no como la cizaña porque al crecer y madurar llegaremos a resultados muy distintos.
Andrés Peña es el director del movimiento Sobredosis y es pastor en la iglesia La Casa. Es el esposo de Ángela, el padre de Moma y Joaco, y está comprometido con la visión de llevar a cada persona a tener un encuentro personal con el Espíritu Santo.

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